Desde Peter Drucker hasta Pierre Lèvy pasando por Manuel Castells, los grandes pensadores y analistas de lo que se ha venido a llamar la sociedad del conocimiento, desde todas las parcelas del saber coinciden en que su característica principal es que el conocimiento utiliza y dirige al capital.

Peter Drucker

En la práctica ¿Hasta que punto esta siendo cierto este planteamiento?. En la mayoría de los casos los proyectos que se están poniendo en práctica (lease web 2.0), tienen un planteamiento basado en los espacios antropológicos “previos” al del conocimiento. Esto es así sobre todo porque el éxito o fracaso de estos proyectos se sigue midiendo con los mismos parámetros del paradigma anterior. Sin embargo, y como no podría ser de otra manera, los proyectos que triunfan lo hacen porque asumen, al menos inicialmente, que el núcleo de la empresa debe basarse en la gestión del conocimiento y no en la gestión comercial. No quiere decir esto que las herramientas del nuevo marketing no sean útiles, si no que lo serán en la medida en que se pongan al servicio de la gestión del conocimiento.

Si analizamos las grandes empresas de Internet, Google, Facebook, Tweeter, etc. e incluso las tecnológicas del mundo “real”, como Microsoft o Apple, todas basan su futuro en encontrar una adecuada gestión de la innovación, tendiendo a que esta sea abierta, para optimizar los recursos que aportan todos los agentes implicados. En este sentido la gestión del conocimiento se expresa en una adecuada gestión de la colaboración de estos agentes implicados. De alguna manera lo que se está manifestando es el ensanchamiento del vacio de Lèvy, que no es “la carencia, ni la ausencia, sino el vacío taoísta, la apertura, la humildad, que permiten el aprendizaje y el pensamiento.”

Pierre Lèvy

Como bien indica Lèvy este vacio no es nuevo, si no que se está creando desde el origen de la humanidad, o como plantea George Steiner desde que el hombre se propuso imitar a Dios.

Conseguir que el conocimiento devengue el núcleo central de esta nueva cosmología antropológica, es el gran reto de nuestra sociedad. Teniendo en cuenta como indica Lèvy que el espacio antropológico del conocimiento “acoge al vacío. Al ser punto focal de todas las gravitaciones, el Espacio del conocimiento, de la invención y del aprendizaje colectivo es el vacío central que hace mover a todo el universo humano. Al estar vacío, ocupa el lugar mismo de paso,hace posible el movimiento, establece la continuidad esencial entre todos los espacios antropológicos. La existencia propiamente humana – como el encuentro verdadero entre los hombres – nace, se perpetúa y encuentra su unidad en el elemento del pensamiento. Ella está suspendida al vacío“.

En el camino para desarrollar este “vacio” nos encontraremos infinidad de escollos, motivados en su mayoría por problemas sistémicos. Entre estos problemas uno de los más importantes sin duda está siendo el enorme desfase entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Ya que como indica Manuel Castells “el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía”. Una prueba palpable de esta realidad es el apoyo incondicional que las instituciones que pagamos con nuestros impuestos están dando al loby representado por organismos como la SGAE, Promusicae, FAP, etc. Por ejemplo, en el blog Mangas Verdes me encuentro con que tienen intención de editar un libro en el que incluyen la siguiente definición de blog.

“Blog: Abreviatura de “web log”, un diario o revista que se publica en Internet. Los blogs a menudo se utilizan para publicar enlaces a archivos, que pueden ser copias ilegales de música, películas u otros ficheros multimedia”

Lo más suave que se puede decir es “indignante” y corroboro todo lo dicho en Mangas Verdes y en las críticas plasmadas en meneame.

Manuel Castells

Edit: A través de menéame, en el blog de Carlos Sáez me encuentro con la entrevista de Buenafuente a Pau García-Milá creador de eyeOS. Como he visto en algún comentario de menéame ¡Qué cabeza más bien amueblada con sólo 23 años!. Me quedaría con la idea de que hay muchas oportunidades y que para “triunfar”, lo primero que hay que cuestionarse es el propio concepto de triunfo. Según Pau, se equivoca el que comienza planteándose un triunfo económico … A nivel particular me quedo con la incógnita, que también me provocó la película La Red Social, de que si sería posible que alguien en la etapa que algunos llaman de madurez (es decir mayor de 35 años) , tenga el suficiente empuje para crear algo que sea realmente innovador.

Pan negro para todos

Publicado: abril 4, 2011 en cine
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Para los “posibles” lectores, antes de seguir leyendo es imprescindible advertir que, aunque no se desarrolla el argumento de la película “Pa negre“, desde algún punto de vista y para cierto tipo de público puede ser un spoiler. No se trata de una crítica cinematográfica, si no del intento de aglutinar los sentimientos provocados por la película. Para los que no han visto la película, les aconsejo que la vean y, si quieren, vuelvan a compartirla aquí.

Me siento como Andreu, consciente de las mentiras vividas y sufriendo por ello. Muchos sentimientos han aflorado al vivir la experiencia de Andreu; porque hay cine, literatura … arte, que se vive; el bueno. Ese último bao en el cristal representa tantas cosas.  Quién sería capaz de convencer a Andreu para desconfiar de “ese peligroso sentimiento o convencimiento intuitivo de que soy yo quien tiene razón” (Popper dixit), cuando es la mejor (quizás la única) herramienta que se tiene para superar el dolor.

Es oportuna esta historia porque muchos estamos empezando a ser conscientes de las mentiras vividas. En mi caso, la gran diferencia con Andreu es que, por miedo o por autodefensa (¿por suerte?), he querido ser consciente de esas mentiras en la etapa que algunos denominan de madurez.

Porque Andreu nos representa a muchos, deseamos, casi imploramos que todas sus/nuestras emociones negativas no se transformen en rasgos comunes del paisaje de su/nuestra vida cotidiana. Entendiendo a Andreu y su entorno (que nos guste o no, tanto ha marcado el nuestro) comprenderíamos el pelígro que, por nuestra historia, corremos de convertirnos en fanáticos intolerantes. También comprenderíamos que si el esfuerzo de desarrollar nuestra memoria histórica tiene algún sentido sería el de desenredar las cuerdas emocionales, no dejándolas en manos de otros, para clarificar nuestra mente y para reaccionar desde la compasión y no desde la angustia o desde la ira.